¿A quién corresponden las reparaciones de mobiliario en un piso de alquiler?

21 Julio, 2017

Vives en un piso de alquiler desde hace meses y de repente se estropea la lavadora (o algún otro electrodoméstico), se rompe una persiana o un cristal, la cisterna del baño no funciona… No sabes a quién corresponden exactamente estas reparaciones: si a ti como inquilino o a tu casero lo que, en muchas ocasiones, puede traer más de un conflicto.


La respuesta a ello es bastante complicada, si bien la Ley de Arrendamientos Urbanos arroja algo de luz sobre el tema. Concretamente, en el artículo 21 se matizan algunas cosas al respecto:


1) Es el casero el que inicialmente tiene la obligación de realizar y pagar las reparaciones de conservación de la vivienda para asegurar que ésta sea totalmente habitable.


2) En caso de que haya sido el inquilino el causante del daño, tendrá que ser él mismo el responsable de la reparación y del pago.


3) Si la reparación se debe al desgaste producido por el uso de la vivienda, también ha de ser el inquilino el responsable del pago de ésta.


De aquí se deduce que el propietario de la vivienda (el arrendador) es el responsable de reparar o sustituir los electrodomésticos, mantener la pintura o el barniz del suelo, reparar la instalación de la luz si salta el automático continuamente o si las bombillas se funden con demasiada rapidez…


Así pues, según la ley citada antes, el inquilino ha de costear “las pequeñas reparaciones que exija el desgaste por el uso ordinario de la vivienda”. Si rompe el cristal de una ventana, una puerta, vajillas, cristalerías y demás accesorios o incluso muebles y electrodomésticos que se acaban rompiendo debido al mal uso, serán cargo del inquilino, siempre que se consideren pequeñas reparaciones.


Del mismo modo, si eres inquilino y quieres hacer algún cambio o reparación por temas de estética, el pago te corresponde a ti, habiendo avisado a tu casero con anterioridad. Y si puede quedar reflejo de ello en el contrato de alquiler (recuerda, además, que un contrato siempre ha de estar por escrito), menos problemas habrá entre los dos.


Entonces, ¿qué podemos entender por reparaciones pequeñas y reparaciones grandes? Aquí sí que no hay escrita ninguna ley que diferencie las dimensiones de las reparaciones, así que corresponde al sentido común, al razonamiento y al buen entendimiento entre ambas partes para distinguir entre pequeña o gran reparación y para llegar a un acuerdo que beneficie a ambos.

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